Ubicado en Gral. Benjamín Hill 146, Hipódromo Condesa, Ciudad de México, Molino El Pujol es la versión minimalista y casi monástica de la cocina de Enrique Olvera. Aquí, el protagonista absoluto es el maíz: ni las paredes, ni el mobiliario, ni la carta pretenden robarle atención. Sin embargo, como todo tribunal culinario sabe, un concepto impecable no siempre significa una experiencia completa para el comensal.
Un vistazo al menú
El menú es breve, tanto como para caber en una servilleta, y está diseñado para rotar según disponibilidad y capricho del día. Durante la visita, la oferta incluía:
- Tamales de frijol – Correctos en cocción, pero de sabor plano. La hoja desprende aroma, pero el relleno carece de la profundidad esperada en un lugar que presume la calidad de su masa.
- Tamales de zanahoria – Una apuesta creativa, pero más interesante en idea que en ejecución; otra vez la calidad de la masa es digamos pobre sin cuerpo
- Tamal de calabaza– a diferencia de sus primos de frijol y zanahoria este es mas compacto y se pasa, es demasiado compacto y muy simplón.
- Taco de aguacate – Minimalismo llevado al extremo: tortilla impecable, hoja santa, guacachile y aguacate en su punto… y nada más. Una experiencia más fotogénica que memorable.
- Enmoladas – El punto alto del menú. Mole aterciopelado, bien balanceado entre dulzor y especias; la tortilla absorbe el sabor sin perder estructura.
- Esquites – Granos bien cocidos y aromáticos, aunque la porción es más de degustación que de antojo callejero.
- Las tortillas – las patronas del lugar… muy así, también sin gracia quebradizas y sin flexibilidad, no te aguantan un buen taco.
Servicio y experiencia
El personal es amable, aunque más centrado en explicar el manifiesto del molino que en atender el ritmo de la mesa. El ambiente es de austeridad estudiada: madera clara, pocos adornos y esa iluminación que parece diseñada para fotos en Instagram más que para comer con comodidad.

Relación calidad-precio
Aquí no se viene a saciar el hambre, sino a rendir tributo al maíz nixtamalizado con pedigree. Los precios, para porciones tan comedidas, son altos incluso bajo el estándar de la Condesa. No es un lugar para “comer”, es un lugar para “probar” y salir con la sensación de haber participado en una cata más que en una comida.
Preguntas frecuentes
1. ¿Molino El Pujol es un restaurante o una tortillería?
Es un híbrido: funciona como molino y tortillería, pero también ofrece un menú breve para comer en el lugar.
2. ¿Es necesario reservar?
No, generalmente hay espacio, pero las porciones son limitadas y algunos platillos se agotan rápido.
3. ¿Qué es lo que mas nos gusto del menú?
Las enmoladas destacan por su balance y profundidad de sabor.
4. ¿Vale la pena por el precio?
Depende: si buscas probar tortillas y platillos de maíz de alta calidad, sí. Si buscas cantidad o variedad, no tanto.
En síntesis
Molino El Pujol es un ejercicio de precisión técnica y discurso culinario que seducirá a quien busque autenticidad reinterpretada bajo un lente de alta cocina. Sin embargo, el comensal que llegue esperando un festín saldrá con hambre… y con la cartera un poco más ligera. Aquí, el maíz es tratado como reliquia; la pregunta es si todos quieren visitar un museo cada vez que se te antoja una tortilla.
ubicación:
Molino El Pujol
Molino El Pujol- Comida3/5 Bien
- Servicio3/5 Bien
- Ambiente3/5 Bien