La cocina francesa tiene una virtud cuando está bien ejecutada, no necesita disfrazarse para conquistar el apetito. Piquette Brasserie, en la calle de Zacatecas, en la colonia Roma Norte, apuesta precisamente por esa filosofía: recetas clásicas, técnica cuidada y una carta que invita a comer sin demasiadas ceremonias.
La visita comienza con una mesa bien puesta, una copa de vino y esa curiosidad que despierta un restaurante cuando promete cocina francesa sin convertirla en un ejercicio de solemnidad. El ambiente acompaña la experiencia con un aire de brasserie contemporánea, apropiado tanto para una comida entre amigos como para una cena en pareja.

Dos platos que merecen la atención
El primer acierto de la comida son los gougères de queso, pequeños bocados de masa ligera con sabor intenso, ideales para abrir el apetito mientras se decide qué pedir. Tienen ese atractivo de las preparaciones sencillas que, cuando salen bien, desaparecen de la mesa antes de que uno termine de conversar.
Pero el plato que se lleva los aplausos es el chateaubriand de res con salsa Piquette y papas fritas. La carne es la protagonista, acompañada por una salsa untuosa en la que la mostaza Dijon y las hierbas aportan carácter sin robarle terreno. Las papas completan el conjunto con la dosis justa de informalidad. Es una combinación directa, sabrosa y muy francesa, de esas que justifican volver a un restaurante.
Una tarta de limón para cerrar con ganas
El postre elegido para rematar la comida tarta de limón y merengue: contraste de texturas, dulzor y un final que invita a apurar la última cucharada.
En cuanto al servicio y al ambiente, Piquette apuesta por una experiencia relajada, con una propuesta de vinos que merece atención. La carta está pensada para acompañar la comida y prolongar la sobremesa, algo que se agradece cuando la intención no es comer de prisa, sino disfrutar la mesa.
Piquette Brasserie merece estar en el radar de quienes disfrutan comer bien sin necesidad de convertir cada plato en un espectáculo. Si tuviera que elegir una razón para regresar, sería ese chateaubriand con salsa Piquette y papitas fritas. Y, por supuesto, dejaría espacio para el profiterol. Porque una buena comida francesa no termina cuando llega la cuenta, sino cuando ya no queda nada interesante en el plato.
ubicación:
Piquette Braserie
Piquette Braserie- Comida4/5 Bien
- Servicio4/5 Bien
- Ambiente4/5 Bien









