La primera pista de que Contramar no es un restaurante cualquiera está en su carta: las tostadas de atún tienen fama propia y el pescado a la talla se ha convertido en una referencia de la cocina de mar en la Ciudad de México. Quería descubrir qué justificaba esa reputación y si sus sabores estaban a la altura de las expectativas. La respuesta, como suele ocurrir con los buenos restaurantes, no se encuentra en las recomendaciones, sino alrededor de la mesa.
Ubicado en Durango 200, en la colonia Roma Norte, Contramar lleva desde 1998 construyendo una identidad gastronómica alrededor de los pescados y mariscos. Su nombre aparece con frecuencia en las conversaciones de quienes disfrutan comer bien, y su propuesta ha conseguido atraer tanto a residentes de la ciudad como a visitantes que buscan conocer una de las mesas más reconocidas de la capital.
Una carta con sabor a mar
Al llegar a Contramar, lo primero que llama la atención es el movimiento del comedor. Las conversaciones se cruzan, las mesas se llenan y los meseros recorren el salón con charolas que despiertan el apetito de quienes todavía están leyendo la carta. El ambiente es informal, animado y cosmopolita, con una energía que invita a prolongar la comida y disfrutar la sobremesa.
La propuesta gastronómica gira alrededor de pescados y mariscos frescos, preparados con una identidad mexicana muy reconocible. La carta combina recetas sencillas con presentaciones que han adquirido fama propia, sin perder de vista el ingrediente principal.
Entre los platillos que más destacan están las tostadas de atún, una de las preparaciones emblemáticas de la casa. El pescado, el aguacate, la mayonesa de chipotle y el poro frito forman una combinación de texturas y sabores que funciona especialmente bien. La frescura del atún, el toque ahumado del chipotle y el contraste crujiente del poro convierten cada bocado en una buena razón para volver.
Otro de los protagonistas es el pescado a la talla estilo Contramar, servido con dos preparaciones que dividen visualmente el plato: una mitad con adobo rojo y otra con salsa de perejil. Esta combinación permite disfrutar distintos matices en una misma pieza de pescado. Es una opción ideal para compartir y apreciar una cocina que apuesta por el producto, los sazones definidos y una presentación reconocible.
Para quienes prefieren comenzar con algo fresco, el ceviche y el aguachile de camarón también merecen atención. Son alternativas que ponen el acento en los mariscos y aportan acidez y frescura a la comida. La disponibilidad de algunos productos puede variar según la temporada.

Un ambiente para quedarse a la sobremesa
Contramar no es un restaurante pensado para comer de paso. Su encanto está en sentarse a la mesa, pedir varias preparaciones y compartirlas. El comedor tiene un ritmo constante, con grupos de amigos, parejas, familias y reuniones de trabajo que encuentran aquí un punto de encuentro.
El espacio conserva una atmósfera relajada, aunque el movimiento y la popularidad del lugar pueden traducirse en bastante ruido durante las horas de mayor afluencia. Es parte de una experiencia social en la que la comida ocupa el centro de la reunión y la sobremesa se disfruta sin demasiadas formalidades.
El servicio acompaña esa dinámica y resulta importante para orientar al comensal entre las especialidades y las porciones. Por la demanda que suele tener el restaurante, conviene reservar, especialmente si se planea visitarlo durante el fin de semana.
La cuenta por favor
Contramar se ubica en un segmento de precios medio-alto a alto dentro de la oferta gastronómica de la Roma Norte. Las tostadas y algunas entradas permiten comenzar con una cuenta más moderada, pero los pescados enteros, los mariscos y las bebidas pueden elevar considerablemente el gasto.
La mejor estrategia consiste en compartir los platillos, preguntar por el tamaño de las porciones y revisar los precios de las especialidades antes de ordenar. No es el sitio que elegiría para una comida económica o improvisada con presupuesto limitado; funciona mejor para una ocasión especial o para quienes desean conocer una propuesta reconocida de la cocina marinera capitalina.
Para cerrar, el merengue con fresas es una alternativa clásica que merece consideración. Su dulzor y ligereza ofrecen un final agradable después de una comida protagonizada por los sabores del mar. Compartir el postre permite completar la experiencia sin perder el espíritu de una mesa en la que probar distintos platillos forma parte del plan.
¿Lo recomendamos?
Contramar justifica su reputación gracias a una propuesta centrada en los productos del mar y a preparaciones que se han convertido en referencias de la gastronomía de la Ciudad de México. Las tostadas de atún y el pescado a la talla son las elecciones que pondría al principio de la lista para una primera visita.
Su atractivo no depende de la formalidad ni del lujo, sino de la combinación entre una cocina con personalidad, un comedor lleno de vida y una carta que invita a compartir. El presupuesto merece atención, pero para quienes disfrutan los pescados y mariscos, la experiencia puede valer la inversión.
¿Lo recomiendo? Sí. Contramar es una dirección que conviene conocer si se quiere explorar la escena gastronómica de la Roma Norte y probar algunos de los platillos marineros más conocidos de la capital. La recomendación es llegar con apetito, elegir con criterio y reservar tiempo para disfrutar la comida sin prisas.
Al final, el mejor argumento de Contramar está en sus platos más reconocibles: sabores que permanecen en la memoria y que explican por qué una mesa en este restaurante sigue figurando entre los planes gastronómicos más buscados de la ciudad.
ubicación:
Restaurante Contramar
Restaurante Contramar- Comida5/5 Excelente
- Servicio4/5 Bien
- Ambiente4/5 Bien









